En mi comunidad, la situación de riesgo más apremiante es el daño ambiental que la construcción de la carretera Mulaló - Loboguerrero puede causar al acuífero subterráneo pluvial del río Pavas. Esta reserva de agua consta de unos 15 Km² y unos 80 m de grosor en promedio, y el trayecto oficial para la construcción de la carretera pasa sobre él en zonas donde el nivel freático es muy somero, a tan solo 30 cm de profundidad.
De éste se nutre el acueducto de Pavas, el cual surte al corregimiento y sus veredas aledañas, y ha sido motor del progreso urbanístico con impacto positivo en la economía local.
Se supondría que toda la comunidad estuviera unida para defender este recurso vital, pero las rencillas entre raizales y nuevos paveños no ha permitido presentar un frente único. En especial, los llegados de Cali se han preocupado por conformar una veeduría ciudadana, pero los raizales, o no se preocupan por el agua, o simplemente los celos los llevan a ponerse en contra de la veeduría. Esto ha llevado a que los nuevos paveños los vean con malos ojos.
Aunque la veeduría no se opone a la construcción de la carretera sino al trazado actual, los politiqueros de la zona (principalmente raizales, entre ellos la alcaldesa recién elegida) los acusan de estar en contra de la carretera, y les venden a los lugareños la idea de que ésta va a traer progreso, empleo, etc. Los gremios empresariales del Valle del Cauca no manifiestan ningún interés por proteger este recurso, simplemente quieren su carretera al costo que sea. Las autoridades que tienen que ver en el caso (ANI, INVÍAS, CVC, ANLA, MINAMBIENTE) tampoco han dado oídos al clamor por no dañar el acuífero.
La teoría de juegos se hace presente en este dilema ético por cuanto la construcción de la carretera ofrece ser fuente de ingresos para los lugareños y otros que obtienen entradas de la atención al veraneante, en este caso, de trabajo directo en la obra y de la atención a los trabajadores. De otra parte, muchos de los nuevos paveños no han llegado al corregimiento en busca de oporunidades económicas, pues son pensionados o tienen sus ingresos asegurados, sino de la tranquilidad, del paisaje, etc., y el suministro de agua permanente es una de las razones de peso por las cuales decidieron inmigrar.
Si se construye la carretera por el trazado oficial actual, muchos recién llegados, que no dependen económicamente del corregimiento, estarían en disposición de emigrar. Si la construcción de la carretera llega a afectar muy negativamente el acuífero (como ha resultado ser en otras partes, como en el caso del acuífero Barva en Costa Rica), se encarecería el servicio en el mejor de los casos, para perjuicio de los lugareños, o hasta no poder sostener a todos los usuarios del acueducto obligando la emigración de los más pudientes. Una vez pase la construcción de la carretera, los empleos desaparecen, queda la afectación, las actuales fuentes de ingresos también se ven afectadas, tampoco se dispondría de agua suficiente que permita la explotación agropecuaria. Como en tantos casos de poblaciones a orillas de carretera, el desarrollo se detiene.
Entonces, el egoísmo y la intolerancia entran en juego en este dilema, en un problema que tiene efectos inmediatos, a medio plazo y a largo plazo. Intentaré reflejar esto en una tabla parecida a la del dilema del prisionero:
De éste se nutre el acueducto de Pavas, el cual surte al corregimiento y sus veredas aledañas, y ha sido motor del progreso urbanístico con impacto positivo en la economía local.
Se supondría que toda la comunidad estuviera unida para defender este recurso vital, pero las rencillas entre raizales y nuevos paveños no ha permitido presentar un frente único. En especial, los llegados de Cali se han preocupado por conformar una veeduría ciudadana, pero los raizales, o no se preocupan por el agua, o simplemente los celos los llevan a ponerse en contra de la veeduría. Esto ha llevado a que los nuevos paveños los vean con malos ojos.
Aunque la veeduría no se opone a la construcción de la carretera sino al trazado actual, los politiqueros de la zona (principalmente raizales, entre ellos la alcaldesa recién elegida) los acusan de estar en contra de la carretera, y les venden a los lugareños la idea de que ésta va a traer progreso, empleo, etc. Los gremios empresariales del Valle del Cauca no manifiestan ningún interés por proteger este recurso, simplemente quieren su carretera al costo que sea. Las autoridades que tienen que ver en el caso (ANI, INVÍAS, CVC, ANLA, MINAMBIENTE) tampoco han dado oídos al clamor por no dañar el acuífero.
La teoría de juegos se hace presente en este dilema ético por cuanto la construcción de la carretera ofrece ser fuente de ingresos para los lugareños y otros que obtienen entradas de la atención al veraneante, en este caso, de trabajo directo en la obra y de la atención a los trabajadores. De otra parte, muchos de los nuevos paveños no han llegado al corregimiento en busca de oporunidades económicas, pues son pensionados o tienen sus ingresos asegurados, sino de la tranquilidad, del paisaje, etc., y el suministro de agua permanente es una de las razones de peso por las cuales decidieron inmigrar.
Si se construye la carretera por el trazado oficial actual, muchos recién llegados, que no dependen económicamente del corregimiento, estarían en disposición de emigrar. Si la construcción de la carretera llega a afectar muy negativamente el acuífero (como ha resultado ser en otras partes, como en el caso del acuífero Barva en Costa Rica), se encarecería el servicio en el mejor de los casos, para perjuicio de los lugareños, o hasta no poder sostener a todos los usuarios del acueducto obligando la emigración de los más pudientes. Una vez pase la construcción de la carretera, los empleos desaparecen, queda la afectación, las actuales fuentes de ingresos también se ven afectadas, tampoco se dispondría de agua suficiente que permita la explotación agropecuaria. Como en tantos casos de poblaciones a orillas de carretera, el desarrollo se detiene.
Entonces, el egoísmo y la intolerancia entran en juego en este dilema, en un problema que tiene efectos inmediatos, a medio plazo y a largo plazo. Intentaré reflejar esto en una tabla parecida a la del dilema del prisionero:
Inmigrantes
Lugareños
| Cooperan y son más tolerantes | Ni cooperan ni toleran |
| Cooperan y son más tolerantes |
A corto plazo
A medio plazo
A largo plazo
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A corto plazo
A medio plazo
A largo plazo
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| Ni cooperan ni toleran |
A corto plazo
A medio plazo
A largo plazo
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A corto plazo
A medio plazo
A largo plazo
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